Mira, me has dejado sin palabras y eso que ni estás cerca.
Sé que tienes miedo. Yo también tengo miedo, siempre tengo miedo, quizás más que tú. Despierto y pienso ¿y ahora qué? ¿Encontrará alguien más? ¿Estará besando a alguien más?
Comprendo que estas cosas no me llevan a ninguna parte. Y menos me llevan a ti, pero es imposible no hacerlo.
Déjame decirte que todos tenemos miedo. Y lo entiendo. Conozcamos ese miedo juntas, arriesguémonos, partámonos el corazón en mil pedazos, arranquémonos la ropa, gritemos un "quédate"... o dos o tres, conozcamos el sabor de la rendición o quizás del placer o de la victoria que llegue a nuestras manos mientras hacemos el amor, gritemos nuestro nombre en el edificio más alto mientras amanece, mojémonos como sabemos hacerlo -con lluvia, con charcos o en una noche cualquiera-, corramos en la madrugada, veamos películas tontas, ríamos hasta quedarnos sin aire y besémonos para recuperarlo, brinquemos en la cama, y yo me encargaré de mirarte y pensar que tengo la mejor suerte del mundo por encontrar a alguien que me hace sentir niña de nuevo.
Inventemos el mundo. Ríamonos del mundo. Retémonos. Amémonos...
Llegaste a mi vida tan de repente, y hemos pasado por muchas cosas, digo, que debe de haber algo para nosotras, ahora o quizás en un futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario