domingo, 26 de enero de 2014

"Me gustaría ser más inteligente, o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro."
Viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después... se vuela azul como la tarde

sábado, 25 de enero de 2014

Joder, estás preciosa.

Me gustaría regresar el tiempo y hacer las cosas correctamente.
Que cuando tú me hayas querido dar un beso yo haberte dado dos, sí, en frente de la gente.
Que cuando hayas querido tomar mi mano, yo haberte dado un beso en la frente.
Haberte aceptado tu "Ahora eres mi mujer" mientras me ponías un anillo en tu cuarto.

Te extraño. Extraño todo eso.
Extraño tus caricias profundas.
Extraño nuestras salidas simples y llenas de placer.
Extraño que me extrañes.
Que sueñes conmigo.
Que me digas que soy tuya, sí, Kathy, soy completamente tuya.
Y sí, daremos un paseo sin hora de vuelta.
Y sí, sí querré volver a contarte los lunares de tu cara.
Y sí, nos daremos 100 besos en 5 minutos o en 10, si es que no escuchamos la alarma.

¿Quieres mojarte en la lluvia? Haré llover. ¿Quieres que la persona que quieres te quiera? Haré que te quiera. Yo haré milagros, moveré montañas, secaré los mares solo para poder verte sonreír como si fuera el segundo día que te vi. Yo lloraré por ti. Tú llorarás por otra persona. Y otra persona llorará por mí.
Estamos en un círculo vicioso, pero te llega bien el invierno y ¿qué más da? Estás preciosa vestida de nada. Y yo estoy preciosa vestida por ti. Y estaré aún mejor cuando me desvistas.

Así que, déjame empezar de nuevo.
Decirles a las personas que no hay mayor ciego que el que no te quiera ver.
Darte la mano, morder tu oído, besar tu frente, inventarte poemas, gritar te quieros, alcanzar la luna cuando te alcanzo a ti, repetirme cuando no pueda dormir las palabras que una vez me dijiste "Quizás tú no me quieras mañana, pero yo te querré más que ayer." Y gritar, joder, seguir llorando de alegría por la sensación que has traído a mi vida. Y volverte a empezar.
 

jueves, 23 de enero de 2014

-No sé cómo dejarla. Me da coraje.
-No, coraje es lo que tienes que agarrar para dejarla ir.

Sin titulo - como tú.

Me gustaría ser más libre, compartirte mi libertad, compartirla también con los demás.
Me gustaría ser de piedra y no de cartón.
Me gustaría no haberte conocido, pero me encanta haberlo hecho.
Me gustaría tener la voz más grave.
Me gustaría cambiar muchas cosas de mí... pero me gustaría más que todas las "virtudes" y no virtudes que tengo las tomes, las aceptes, las hagas tuyas y sepas que no soy perfecta, pero mis imperfecciones se acercan a ellos. Y me ames.
Más me gustaría aún verte como otra persona más, como todas, pero, ¿qué es lo que te hace importante?
¿Qué es lo que te hace imposible y posible a la vez? Capaz de quererme jalar el cabello por el misterio que provocas.
¿Por qué te da miedo? ¿Por qué te escondes en las personas? ¿Por qué muestras cariño para que al mes te escapes? ¿Por qué juegas juegos que los demás no quieren jugar?
No, no me importan las respuestas, ni me importa lo que sientes.
No, no sé por qué te estoy preguntando esto.
Y no, tampoco sé a qué viene todo.
Pero he estado desvelandome y mis ojos ya parecen pequeños riachuelos -vaya, mejor llamalos cascadas- y la inagotable esperanza se está agotando y el grande interés se está escondiendo y me suplica que lo deje por la paz, pero ya sabes eso de que con el corazón nadie puede competir, y en efecto, nadie puede.
Recemos, supliquemos por ese pequeño corazón posesivo, inútil, esclavo de lo pasajero, estúpido pero también con una inocencia tan grande como su ser.
Pequeño, enorme corazón, déjala libre, ella no nos pertenece, de nada sirve tener encerrado un pájaro cuando está hecho para volar. Entiéndelo. Dejémosla volar, sí, ya sé, ya la hemos visto volar más veces de la que aterriza, pero ¿verdad que es hermosa?


lunes, 20 de enero de 2014

Que cada día sea un para siempre. - Elvira Sastre

Podría ser egoísta, 
relegarte a mis confines,
no dejar que nadie te conozca. 
Pero entonces, amor, 
no escribiría. 
Y tú, 
tú no existirías, 
porque estás hecha para presumir de ti.

Podría prometerte una vida sobre nubes, decirte que todo irá bien siempre, asegurarte que no habrá viento que nos mueva, jurarte que no saldrá ningún daño de mis manos hacia tu pecho. Podría prometerte un amor seguro, un futuro atado con un lazo de purpurina, darte la dirección de nuestra casa que aún no existe, llevarte a cenar, adornarte el armario e invitarte de vacaciones, las medidas exactas de nuestro futuro, una rutina sellada con la tinta del compromiso.  Pero las promesas son seres cobardes que posponen mentiras futuras. Yo prefiero decirte que mientras estés conmigo no volverás sola a casa, que la semana que viene daremos un paseo sin hora de vuelta porque es verano y te hace una cara preciosa, que te quiero más que ayer y quién sabe mañana. Mi amor, yo prefiero hipotecar mi vida a tus manos que a la tranquilidad, no saber a dónde voy pero sí con quién, hacer el futuro en nuestro presente, deshacerme de la doctrina del reloj y pasearte por mi vida sin que importa la puntualidad. Yo prefiero mojarte el corazón cuando te duela, amarrarte a mí cuando vengan tempestades para que nos lleven, pero juntas, curarte con cuidado y paciencia las heridas que pueda causarte en vez de marcharme, responderte "hoy, nosotras" cuando me pregunte que qué quiero ser de mayor. Yo no te voy a prometer un futuro feliz y seguro, yo no voy a poder salvarte la vida siempre, yo no te voy a ocultar mis tropiezos, mis tristezas y mis fallos, yo no te voy a regalar un amor para siempre. Yo te voy a dar un presente imprevisible, yo voy a cruzar contigo todos los semáforos en rojo de Madrid, yo voy a llorar contigo hasta cuando sea de ti, yo voy a quererte de tal modo que sientas que cada día que lo hago lo estoy haciendo para siempre.

-Elvira Sastre

domingo, 19 de enero de 2014

Ausencia

Se siente horrible volver a la cama cuando alguien estuvo ahí la noche anterior.
Se siente un vacío.
Y unas insoportables ganas de hacerle regresar.
Y lloro. No sé por qué lloro.
Su ausencia me devora el alma. Los recuerdos me matan.
Esta es la forma peculiar que tengo de darme cuenta a mí misma, que estoy hasta el tope, que le quiero, que jamás en la vida había sentido esto, que con solo pensar que no está, la muerte llora conmigo y la vida se ríe de nosotros.


viernes, 17 de enero de 2014

La primera vez que la vi me sonrieron sus ojos y me tembló hasta el alma.

¿De qué estás hecha?

Estás hecha para presumir de ti.
Para gritarle al mundo lo preciosa que estás, sin decir una palabra.
Porque declaras la paz con una sonrisa, o dos, o tres.

Eres una pequeña hada que te hace querer devorarla de un solo instante en besos y caricias y miradas y en abrazos.
Que si la ves, te puedes morir. -No, hablo en serio-.
Te puede convencer en no ser nada, pero la manera en que se te queda viendo, te hace imaginar que son todo. Que eres todo. Que eres única. Y eso sí que es un bello y completo desastre.
Amo su desastre.
Amo la forma en que me hace ser un desastre. La forma en que me hace mentir. La forma en que me mira y me hace querer renunciar a todo. A las criticas. A los confines. A los porqués. Y entonces no hay remedio que besarle.
Porque si ustedes concuerdan conmigo de que sí existe algo mágico detrás de esos ojos, no se han imaginado lo que viene después...
Y les aseguro que es maravilloso.

¿De qué estará hecho el brillo de sus ojos? ¿De magia? ¿De pequeños polvos de hada? ¿De vida? ¿Quién habrá creado el ruido de su risa? ¿Dios? ¿Alguien que dice ser Dios? O simplemente, alguien que la hace sentirse viva. No tienen idea las ganas de ser yo la dueña.
¿Quién creó su libertad? ¿Por qué no hay nadie en este mundo que le repita lo bella que es? ¿Todos los días? ¿Sobre todo al levantarse? ¿Por qué no hay nadie en este mundo que le dé un beso y ya? No basta hacer nada más porque no existe nada más. ¿Por qué no le dicen que es un error que ella exista? ¿Que este mundo no está hecho para ella? ¿Que es un puto milagro? ¿Por qué no me dicen a mí que vaya y busque otra cosa? Que ella es imposible.
Ya sé. No es suficiente repetirle lo bella que está. Porque todos lo sabemos.
No es suficiente cuestionarnos el creador.
No es suficiente besarla.
No es suficiente decirle que es un error.
No es suficiente hacerle ver que es un milagro.
Miren, no es suficiente repetirme a mí que busque a alguien más, como nunca será suficiente decirme que la olvide.
Solo es suficiente amarla, hasta que este mundo acabe. O hasta que acabemos todos. Con todos. Y ahora sí, el puto milagro divino será sobrevivir. De ella. De sus ojos.



miércoles, 15 de enero de 2014

Hasta que la eternidad se nos acabe.

Mira, yo antes no lo entendía.
Me daba miedo besarte en público.
De tomar tu mano.
De que al mirarte se me notara el amor en los ojos.
De que descubrieran que estoy hasta el tope de ti.
Que estoy enamorada de ti.
Que te deseo tan inconcebible, que necesitaría dos vidas para ser suficiente.
Yo antes no lo entendía.
Y quizás ahora lo entiendo.

Mira, ya no necesito razones, ni por qués.
Ya no necesito aprobaciones ni halagos.
No necesito amigos, ni enemigos.
No necesito pensarlo, ni analizarlo.
Tampoco necesito de palabras duras, ni de palabras ensordecedoras.
Lo único que necesito es que digas que sí.
Que sí, que te unes a mí.
Que aceptas completar las listas conmigo.
Que sigamos saltando charcos.
Que subamos al edificio más alto solo para ver amanecer.
Que corramos en las madrugadas porque se nos hizo tarde.
Que nos cansemos cuando hagamos el amor.
Y besarnos para recuperar el aire.
Que yo te digo que sí, que acepto.
Que hagamos todo lo que se nos dé en gana.
Que el miedo ya no existe.
Que tomar tu mano en frente de todos ahora se le considera
como un "sí, le amo ¿y qué?"
Que ya no me importa si alguien me ve viéndote.
Que ya no me importa si tú me ves viéndote.

Que estoy segura de que la solución está
en seguir arriesgando, en continuar saltando
sin echarle cuenta a los que dicen que no se puede volar.

Y si dices que sí, te prometo -con todo lo que sé, y con todo lo que soy-
que si nunca habías conocido el amor, todos los días te lo haré. Te lo enseñaré.
Nos enseñaremos.

Que yo no conocía el amor hasta que te conocí a ti.
Porque tú me has enseñado lo que es ser libre.
Y lo que es ser feliz.
Y yo quiero remediarlo.

Que se que no te gustan las promesas porque no siempre se cumplen.
Pero que yo sí
y que prometo quererte todos los días.
Hasta que la eternidad se nos acabe.
Hasta que nos acabemos tú y yo.
O hasta que la primavera o el verano acabe.
O tú.
O yo.
O nosotras.



lunes, 13 de enero de 2014

Odio cuando se va y odio también cuando se desconecta. Es como si le hubieran quitado un pedacito a mi alma.

domingo, 12 de enero de 2014

Jamás debiste usar a las palabras en vano: vives en un país lleno de poetas.

Creo en ti.

Mira, sé que a veces puedo llegar a ser una tonta y que no necesito tomar alcohol cuando ya soy torpe. Pero tengo que decirlo y quizás esté mal y quizás no. Pero aún siento, muy dentro, en el corazón, que lo nuestro no es en vano. Que quizás no sea el final, ni para mí, ni para ti, ni para nosotras. Que quizás sí existe algo mágico en eso de vernos a los ojos o de jugar a querernos.
Mira yo no veo el futuro, pero digan lo que digan, creo en ti. Fielmente. Como el hombre sin pierna que cree en Dios. Creo en ti, porque hemos pasado tantas cosas en tan solo tres meses que aún puedo creer que hay más para nosotras. Que estamos destinadas a ser algo más que simples mujeres con juegos idiotas.
Lo creo por la forma en que agarras mi mano ¿te has dado cuenta? La forma en que te quedas viendo un punto fijo y de la nada me dices "¿Y si me voy a dormir a tu casa?" ¡Pero por supuesto que puedes! Quédate a dormir para siempre en mi vida, y no te despiertes. O no me despiertes a mí. Qué maldita sea, eso de agarrar tu mano, de bailar en el centro mientras alguien toca la guitarra y todos nos ven, de tener mi mano a un lado y tú, como sabes hacerlo, rozas mi piel con tus uñas, como si el mundo no existiera, como si la realidad no existiera.
Es que, ¿en serio no te das cuenta? La gente me dice "Ya llegará alguien que esté destinado a ti." Pero ¿qué les pasa? Sí ya la he encontrado. Su mano encaja perfectamente con mi mano. Se ríe cuando yo me río. Juega conmigo y a mí me encanta jugar con ella como si fuéramos unas niñas con rodillas de lodo. ¿Ustedes han visto cómo salta los charcos? ¿cómo se sienta a esperar el taxi? ¿con qué delicadeza agarra la hoja en la que le he escrito mi vida? ¿cómo vemos las estrellas fuera de Coalcomán y me dice "qué romantico" mientras agarra mi cintura? Es que ustedes no lo entienden. Me tengo envidia. A mí misma. Por haberla encontrado. Deseo que todos encuentren ese pájaro tan libre que se llama como ella. Que los haga polvo, que te bese y te haga creer que el mundo es una estupidez. Que tome tu mano y la acaricie con tal delicadeza como si estuviera agarrando algo tan débil. Y después, te sople. Que te diga "vete, aquí ya no queda nada, ya no eres para mí, ni yo soy para ti." Ustedes no lo entienden. Ese mágico ser ha dado sus días para decirme lo mucho que me quiere para que cuando menos me lo espere ya no esté. Y me mata.

martes, 7 de enero de 2014

Llegaste tan de repente.

Mira, me has dejado sin palabras y eso que ni estás cerca.
Sé que tienes miedo. Yo también tengo miedo, siempre tengo miedo, quizás más que tú. Despierto y pienso ¿y ahora qué? ¿Encontrará alguien más? ¿Estará besando a alguien más?
Comprendo que estas cosas no me llevan a ninguna parte. Y menos me llevan a ti, pero es imposible no hacerlo.
Déjame decirte que todos tenemos miedo. Y lo entiendo. Conozcamos ese miedo juntas, arriesguémonos, partámonos el corazón en mil pedazos, arranquémonos la ropa, gritemos un "quédate"... o dos o tres, conozcamos el sabor de la rendición o quizás del placer o de la victoria que llegue a nuestras manos mientras hacemos el amor, gritemos nuestro nombre en el edificio más alto mientras amanece, mojémonos como sabemos hacerlo -con lluvia, con charcos o en una noche cualquiera-, corramos en la madrugada, veamos películas tontas, ríamos hasta quedarnos sin aire y besémonos para recuperarlo, brinquemos en la cama, y yo me encargaré de mirarte y pensar que tengo la mejor suerte del mundo por encontrar a alguien que me hace sentir niña de nuevo.
Inventemos el mundo. Ríamonos del mundo. Retémonos. Amémonos...
Llegaste a mi vida tan de repente, y hemos pasado por muchas cosas, digo, que debe de haber algo para nosotras, ahora o quizás en un futuro.

viernes, 3 de enero de 2014

Ella es poema.

Ella es un poema.
Le escribo cuando no tengo nada que hacer y cuando en realidad tengo miles de cosas que hacer. ¿Que si me quiere? Ah, es un completo desastre. Pero amo su desastre. Y amo ser un desastre cuando pienso en ella o cuando planeo decirle tantas cosas pero pasa que cuando la veo, bueno, no se me ocurre nada que decir.
"¿Sabes qué Kathy? Eres la persona más linda que he conocido en todo el mundo, a pesar de tus errores, a pesar de lo que hagas, a pesar de lo que pienses, todos tus errores te vuelven hermosa. Y ¿sabes qué otra cosa? Te quiero. ¿Cómo no puedo quererte? No, no me preguntes por qué te quiero. Ni yo sé por qué te quiero. Pero esa es una buena razón ¿no?, las personas que realmente queremos solo las queremos, sin explicaciones, porque si hubieran explicaciones, no sería amor.
Pero te diré de qué se trata todo esto. ¿Recuerdas lo que te dije en mi último día en Coalcomán cuando mis papás me estaban esperando en la casa y tú y yo caminabamos? Sí, supongo que ya sabes eso de que contigo mis dolores de cabeza desaparecen o que jamás había sentido una conexión tan grande que como la tengo contigo. Contigo, los días nublados no existen -y eso que llovió todos los días en Coalcomán-, contigo, bueno, ¿qué no puede pasar contigo? Sí, ahí está. Te quiero por lo que eres cuando estás conmigo y por lo que soy cuando estoy contigo. Yo te enseño lo que sé de la vida y tú me enseñas lo que sabes de ella. Sí, por eso te quiero. Te quiero por lo que somos. En conclusión, yo no me quiero si no estoy contigo y yo no te quiero si no estás conmigo (aunque siempre termino queriéndote de todas formas). Sí, ahí está. Principalmente te quiero por lo que es Kathy, cuando es Kathy. Pero añadiéndole a lo que siento, te quiero también por cómo me miras (ninguna vez me has mirado sin que tus ojos brillen), por cómo ríes, por cómo te sonrojas cuando te digo "sigo enamorada de ti." o por cómo después de no saber cómo explicar algo que sientes volteas a ver el lado izquierdo y suspirando me dices "no sé, Vero". Te quiero porque cuando te despertaste aquel Domingo, te vi más bonita de lo que jamás había visto a alguien y que ya no me importa si mis zapatos se mojan cuando saltamos charcos.
Te quiero porque tu querer no es perfecto, y el mío tampoco. Eso significa que no somos perfectas. Y también significa que tratamos de serlo cuando estamos juntas (o al menos eso intento yo)."

Eso te quiero decir cuando estoy a punto de verte. Y al final, cuando te veo, la única que termina hablando eres tú.
"¿Sabes Vero? Yo no entiendo por qué tus papás no te dejan hacer más cosas. Es decir, no es que te esté obligando o que te esté diciendo "Vero, rébelate." No, me gusta cómo eres. Eres única. Eres de las personas que ya se extinguieron. Pero me desespera saber que tus papás te tratan como una niña. ¿Por qué no les dices "Okay, tengan confianza en mí."? ¿Y ya? O sea, yo te quiero. Eres linda. Hermosa. Inteligente. Amigable. Linda... no sé por qué te estoy diciendo esto..."
Y así, sin que me diga más, me doy cuenta que a lo mejor no me quiere como yo quiero. Pero me quiere. Y eso es suficiente.

"Adorar la mujer que es el lápiz de todos los dibujantes es inevitable. Pero que me adore ella a mí es la suerte de mi vida. "
Ya entenderás qué es lo que pasaba por mis ojos cuando me hablaste ese día.