La última vez que la vi, le pedí que me diera un abrazo que durara 10 segundos -y como siempre, y como nunca- duramos más que eso.
Ya sabía yo que duraríamos un buen rato sin vernos... ¿quién en su existencia hubiera pensado que no nos veríamos en una semana? Oh, ya sé que es poco, pero faltarán muchos días más... y otros años cuando ella se vaya en Septiembre.
Es un pequeño dolor, acá adentro.
Ahora estoy por mi cuenta.
Y ella. Y todos.
Y yo necesito irremediablemente verla.
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